POTSVIDRETITOL (1)
Hace casi un año que estoy más implicada en el activismo ecologista, esto me ha hecho reflexionar mucho sobre el modo de vida que llevamos y  los cambios individuales que podemos hacer en nuestras casas. 

He leído varios libros y artículos relacionados con la simplicidad, minimalismo y reducción de residuos, entre otros muchos temas relacionados. Uno de ellos, el muy conocido “Residuo cero en casa” de Bea Johnson, del cual aplaudo el trabajo que ha hecho, juntamente con su família. Un gran ejemplo de cómo reducir los residuos con fáciles consejos.

Tengo que admitir que en nuestra casa aún estamos lejos de alcanzar este nivel de reducción y nos queda bastante por hacer, sobretodo con el tema del compostaje. Pero vamos integrando nuevos conceptos cada día, aprendiendo a reducir al máximo nuestra huella de impacto medioambiental, como la basura que generamos.

Las sociedades humanas siempre han producido residuos, pero es ahora, en la sociedad de consumo, cuando el volumen de las basuras ha crecido de forma desorbitada. Además se ha incrementado su toxicidad hasta convertirse en un gravísimo problema.

Al tiempo, las reservas naturales de materias primas y las fuentes energéticas disminuyen mientras los costes de su extracción aumentan, por esto son motivos de graves impactos ambientales y desequilibrios sociales. Estamos inmersos en la cultura del usar y tirar, con la cantidad de residuos que tiramos cada día hay muchos de los recursos que dentro de poco echaremos en falta.

Cada ciudadano genera por término medio 1 kg. de basura al día (365 kg. por persona al año). Estas basuras domésticas (llamadas Residuos Sólidos Urbanos, RSU) van a parar a vertederos e incineradoras. Buena parte de estos RSU, el 60% del volumen y 33% del peso de la bolsa de basura, lo constituyen envases y embalajes, en su mayoría de un solo uso, normalmente fabricados a partir de materias primas no renovables, o que aun siendo renovables se están explotando a un ritmo superior al de su regeneración (por ejemplo, la madera para la fabricación de celulosa), y difícilmente reciclables una vez utilizados.

En el hogar también se producen residuos derivados de pinturas, disolventes, insecticidas, productos de limpieza, etc., considerados peligrosos porque suponen un riesgo importante para la salud o el medio ambiente, pese a que solo representan un pequeño porcentaje de los RSU.

Sin embargo, este es un gran problema con fáciles soluciones, que depende en gran medida de la actitud de los consumidores. Es importante poner en práctica la consigna de las Cinco Erres: Reemplazar, Reducir, Reciclar, Reutilizar, Recuperar/Reparar, en este orden de importancia. 

De todas formas, el consumidor responsable debería pensar, en primer lugar, si realmente necesita el producto. Después, elegir los que no contribuyan a crear residuos inútiles; por ejemplo, evitar comprar productos desechables y preferir productos reciclables/reciclados.

LA CONSIGNA DE LAS CINCO R :

-RECHAZA: Lo más básico que podemos hacer para generar menos basura es rechazar aquellos objetos que sabemos que van a ir a parar a la papelera.

Algunos ejemplos de lo que puedes rechazar:

• Las bolsas de plástico en el supermercado (puedes sustituir y usar de tela).

• Una publicidad o programa de un evento en papel, tarjeta de visita (sácale una foto, apunta los datos o consigue la versión digital).

• Productos envasados de un solo uso cómo la pajita de plástico para la bebida en una cafetería (puedes pedir que no te la pongan o usar una reutilizable).

• Productos envasados en plástico: desde el desodorante hasta los cereales. Esto puede suponer comprar a granel o hacer tú mismo tus productos de limpieza. 

• Obsequios: Muestras de comida, cosmética, recuerdos de fiestas…

 – REDUCE: La reducción ayuda a evitar la extracción de recursos naturales y la utilización de agua y energía para la obtención de nuevos materiales. Es primordial comprar menos y mejor. No solo pensando en la relación calidad – precio sino también la relación calidad – coste ambiental. Debemos evitar comprar elementos que pronto serán tirados a la basura, tales como envases, productos con envoltorios innecesarios y que vayan excesivamente envasados. Volver a usar bolsas de tela, cestas o el clásico carrito de compra, y prescindir de la bolsa plástica. No tenemos que sumarnos a la moda que hace obsoleto lo que se acaba de comprar e incita al despilfarro. Elijamos productos destinados a ser duraderos, que estén construidos con materiales fáciles de reciclar o reciclados y con procesos de fabricación que no empleen contaminantes.

– REUTILIZA: Muchos de los elementos que tiramos podrían volver a ser usados, tales como las bolsas para las compras, los envases retornables, etc. Evitemos productos desechables o de mala calidad. Es mucho más ecológico reutilizar que reciclar, ya que no hace falta gastar energía en la fabricación de los productos.

– RECICLA: El proceso de reciclado comienza en casa, a través de la separación en origen de los diferentes materiales que desechamos y agrupando de esta manera los diversos tipos de basura. El objetivo es, en primer lugar, evitar que los distintos elementos se contaminen, para poder reincorporarlos al ciclo productivo. En segundo lugar, facilitar la operación y distribución de los residuos, mejorando así los porcentajes de recuperación y reciclaje. De esta manera se recuperarán directa o indirectamente los componentes de la basura, reinsertando los productos en el ciclo productivo y procesándolos para darle un nuevo uso, en algunos casos el mismo para el que fueron creados y en otros, elementos de una calidad inferior (como en el caso de los plásticos), o utilizando los desechos orgánicos como fertilizantes naturales para la agricultura. Así ayudamos a conservar los recursos naturales, a ahorrar energía, a disminuir el volumen de residuos y protegemos el medio ambiente.

– REPARAR: Debemos cambiar nuestras normas de conductas agresivas para vivir de forma más armónica con el medio ambiente. Es importante no contribuir a seguir sumando desechos, evitando tirar los productos que se nos rompen: arreglarlos en vez de comprar uno nuevo cada vez que tenemos un problema. Esto, además de ser ecológico, también es económico: es un derroche tirar unos zapatos porque se les despegó la suela o un electrodoméstico porque se rompió el enchufe.

Cómo puedes ver no es suficiente con reciclar, hay mucho más que se puede hacer y que está en nuestras manos. 

Quiero aclarar que Zero Waste no se enfoca solo con el plástico sino en el aprovechamiento inteligente de los recursos para evitar el desperdicio y en la reducción de la huella de basura en general.

 

Fuente consultada: Libro Cero Waste en casa apartado las 5 R’s de Bea Jonshon.